SCIENCE IN THE MOVIES

Æon Flux

Æon Fluxl

Karyn Kusama dirigió en 2005 la película estadounidense Æon Flux, en la que un fracción minúscula de la humanidad, compuesta por clones a veces telepáticos, sobrevive a una pandemia viral. La película es rica en conceptos relacionados con la ciencia, como los clones y los medicamentos antivirales.


La posibilidad de que un virus acabe con el 99 % de la población humana tiene su base en una tragedia históricamente documentada, pues a partir del siglo XVI ocurrió algo similar cuando los españoles trajeron el virus de la gripe al continente americano. Temores semejantes han surgido en años recientes con los virus del sida y la gripe avícola.


El que un medicamento antiviral cause infertilidad está igualmente dentro de lo posible, así como la creación de clones en el ser humano, aunque debo insistir en que esto es un concepto satanizado por los medios, pues “clon” es simplemente otro nombre para algo que se da todo el tiempo entre nosotros: los gemelos. Un clon humano sería simplemente un gemelo común y corriente. Aquí acaban los conceptos científicamente válidos que tienen presencia clave en Æon Flux, pues de allí se pasa a la telepatía y a los recuerdos de vidas pasadas. Con el tiempo he dejado de sorprenderme de que personas con educación universitaria crean en mitos demostrados como que se puede leer a distancia el pensamiento, comunicarse con los muertos o recordar cosas de la vida de alguien que nos donó un órgano. Es una falla universal del sistema educativo, y precisamente Del Tubo a la Lata tiene el innegable valor de que analiza la validez científica de uno de los entretenimientos más populares del planeta: el cine. Lamentablemente, pues me encantaría que ello fuera posible, la experimentación seria ha concluido siempre lo mismo: no existen ni la telepatía, ni las charlas con el más allá que dicen tener los “médiums”, ni la transmisión de recuerdos de mediante órganos u otros trozos de tejido vivo.