SCIENCE IN THE MOVIES

Battle: Los Angeles

Battle: Los Angeles

Esta película estadounidense del 2011 fue digida por Jonathan Liebesman. En ella, la ciudad de Los Ángeles es invadida desde naves extraterrestres que se estrellan en el océano como si fueran meteoritos. En realidad, la desaceleración que se produciría al chocar las naves contra el agua aplastaría a sus ocupantes, debido a la relación entre inercia y masa. Es por esta razón que las naves de la vida real usan paracaídas, en el caso de los cohetes tradicionales, o planean hasta la tierra, en el caso de transportes de diseño reciente.


El que los extraterrestres establezcan un centro de control desde el cual coordinan aviones no tripulados usando ondas electromagnéticas es totalmente viable, pues de hecho es un procedimiento que el ejército estadounidense usa desde hace años. Sin embargo, las transmisiones electromagnéticas estarían sujetas a interferencia, por lo que tendrían que estar codificadas de alguna manera, aunque dada la enorme diferencia cultural que debería existir entre especies de planetas diferentes, probablemente ninguno de los dos bandos podría entender las transmisiones del otro, aun si no estuvieran codificadas.


Debido a que aparentemente las leyes de la física son las mismas en todo el universo conocido, es razonable esperar que las armas terrestres puedan destruir aparatos y organismos extraterrestres, y viceversa. En eso suelen tener razón las películas que presentan extraterrestres.


Un aspecto final interesante de la película es que los invasores podrían extraer energía del agua, lo cual es una tecnología real que está en desarrollo temprano y consiste en usar la energía solar para separar el hidrógeno y el oxígeno de las moléculas de agua. Una vez hecho esto, el hidrógeno sirve como combustible extremadamente poderoso que desde hace años permite enviar naves al espacio y también para generar electricidad. Al contrario de la gasolina, el hidrógeno produce un desecho no contaminante: agua pura!