SCIENCE IN THE MOVIES

I Robot / Yo, Robot

I Robot / Yo, Robot

Yo, Robot fue dirigida por Alex Proyas y se extrenó con éxito en los EEUU en 2004. Con inspiración en un texto de Isaac Asimov, trata del temor humano a que algún día los robots se salgan de control y se vuelvan sus enemigos. Este temor a la tecnología es muy antiguo, y está presente en obras tan conocidas como la novela Frankenstein de Mary Shelley y la serie Astroboy de Osamu Tezuka. Muchas de las ideas de la película son científicamente correctas.


Los robots que hacen todas las funciones que los humanos no desean o pueden hacer ya son una realidad en aspectos tan variados como pintar automóviles, manipular materiales radiactivos y medir gases en cráteres volcánicos.


El robot que calcula las probabilidades de sobrevivir de dos víctimas y salva a la que tiene mayor probabilidad, también es perfectamente viable. Y construir un brazo mecánico casi indistinguible del original es un sueño hacia el que se está avanzando. El error en la película, como en la vieja serie televisiva El Hombre Nuclear, es que el esqueleto humano es demasiado débil para resistir las hazañas de su contraparte mecánica: los huesos del ser biónico se romperían de inmediato.


Las computadoras son, al fin y al cabo, robots de información, y los robots que pasan de un control independiente al control centralizado en la película me recuerdan GoogleDocs, un proyecto para tener nuestros documentos en “granjas de computadoras” en los EEUU, con el beneficio de nunca perderlos y accesarlos desde cualquier lugar, pero con la desventaja de que otros tendrán nuestra información. Por el momento, es imposible construir una computadora que juzgue el bien y el mal, así que eso de no dañar al amo humano sigue siendo ficción: los robots ya hacen el bien en la medicina y el mal en la guerra, pero solo porque así se lo ordenan sus operadores humanos.