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Metrópolis

Metrópolis

Metrópolis es una película pionera alemana del año 1927, escrita por Thea von Harbou y dirigida por su esposo Fritz Lang. En una sociedad del futuro, una élite poderosa disfruta de lujos y placeres mediante la explotación de una masa obrera que vive en condiciones lamentables.


Son memorables sus escenas de la creación de un ser humanoide con ayuda de descargas eléctricas y de la ciudad del futuro, donde las vías de comunicación están separadas verticalmente para evitar accidentes entre peatones, automóviles, trenes, aviones y dirigibles. Estas escenas inspiraron desde el laboratorio de Frankenstein en la versión de 1931 hasta las escenas iniciales de la serie animada Futurama en 1999. Descargas en el robot y aviones y trenes pasando por la ciudad.


La película presenta varios conceptos tecnológicos importantes. El primero es que hay una sola gran central energética para toda la ciudad, en este caso, máquinas de vapor que generan electricidad.


Hay megaestacionamientos para automóviles personales, un centro de control con pantallas múltiples similares a los que muchos años después se usarían para dirigir los viajes espaciales, y casas automatizadas.


Considerado el robot más hermoso que ha producido el cine occidental hasta la fecha, el robot femenino de Metrópolis se inspira en una aspiración milenaria de construir la imitación perfecta de una persona, con versiones que incluyen a la autómata Olimpia, imaginada en 1816 por Ernst Hoffman en El Hombre de Arena, hasta las robots bellas e indetectables de Blade Runner, dirigida por Ridley Scott en 1982. En este caso, la tecnología no logra todavía producir un robot tan parecido al ser humano, pero se encamina a este fin con robots humanoides recientes como Asimo, Topio y Wakamaru, construidos todos ellos en la gran metrópolis de Tokio.