SCIENCE IN THE MOVIES

Resident Evil / El huésped maldito

Resident Evil

"Resident Evil" o "El huésped maldito" es una coproducción europeo-estadounidense del 2002 dirigida por Paul W.S. Anderson. En ella, un saboteador libera un virus en un laboratorio de armas biológicas. Para proteger al resto de la población mundial, la computadora central elige sacrificar a todos los infectados.


En la película se explica que el virus permite a las células seguir funcionando tras la muerte de la persona. La base científica de esa idea podría ser el hecho de que cuando morimos, no mueren simultáneamente todas las células del cuerpo. Eso es lo que permite la infame práctica de mantener personas artificialmente vivas aunque sufran un coma irreversible. En 1976 fue famoso el caso de Karen Ann Quinlan, cuya familia se opuso a la decisión médica de mantener su cuerpo vivo cuando su mente ya no funcionaba. La bioética actual afirma son los seres queridos quienes tienen el derecho de decidir.


La decisión que toma la computadora de "El huésped maldito" es éticamente correcta, pues aunque el autor católico Eloy Riaño decía que el asesinato es un acto tan malvado, que es igual de malo asesinar a una que a mil personas, suele aceptarse que es lícito dañar a unos pocos por salvar a muchos, como hizo el gobierno comunista chino al encerrar a las víctimas de la gripe avícola de 1997 de una manera parecida a como se ve en esta producción, que al fin y al cabo, trata más de temas éticos que de ciencia. Al aislar y asesinar a quienes fueron contaminados, la computadora siguió el principio ético de hacer el mal menor, y esa es la moraleja de la película: neutralizando a la computadora se causa una tragedia, al permitir que el virus contamine a toda la población de la ciudad, efecto muy bien presentado en la impactante escena final.