SCIENCE IN THE MOVIES

Toxic Skies / Cielos Tóxicos

Toxic Skies / Cielos Tóxicos

La historia central en Cielos Tóxicos, película canadiense del 2008 dirigida por Andrew Erin, es que los motores de avión liberan metales que al caer acaban en el cuerpo humano bajando sus defensas. La historia secundaria es que esto permite que la peste bubónica se vuelva epidémica en una ciudad estadounidense. La historia es pura ficción y se presta muy bien al análisis de sus errores científicos. En primer lugar, las estelas de los aviones modernos son básicamente cristales de hielo, no desechos metálicos. Si fuera así, tendría que haber cantidades enormes de metal en el combustible para producir la estela que podemos ver, lo cual no solo lo haría pesado sino inadecuado para su uso en los exigentes motores de un aviación. En segundo lugar, todos hemos sufrido contaminación por metales debido a que estos se encuentran en muchos desechos industriales, en los alimentos y hasta hace algunos años, también en la gasolina de automóvil que llevaba plomo, práctica ya eliminada.


En bajas concentraciones, estos metales no tienen efecto visible sobre la salud, de hecho, algunos son necesarios para el cuerpo. En niveles mayores pueden causar enfermedades y males graves en los fetos, y aun en mayor nivel, la muerte, dependiendo del metal de que se trate. Pero no sé que puedan producir una caída del sistema inmunológico. Otros errores de la película son que las personas se quitan los trajes de protección biológica sin cuidado alguno (hay todo un protocolo para ello), que la peste bubónica es trasmitida por una bacteria, no por un virus (y por tanto, sistema inmunológico o no, sí habrían sido eficaces los antibióticos, al contrario de lo que se muestra), que se pone la vacuna después de enfermarse y que ante una epidemia la OMS no enviaría a una persona sola, sino a todo un equipo multidisciplinario. Dicho esto, aun así vale la pena ver la película pues está bien hecha.