SCIENCE IN THE MOVIES

Tron / Tron: el legado

Tron / Tron: el legado

Aunque se presenta como continuación de una historia que lleva 20 años en desarrollo, Tron: el legado puede verse como una nueva versión de la idea original: la vida en un mundo de pseudorealidad, o como se le llama actualmente, “realidad virtual”. Como en la película original (Tron de 1982), el personaje central vive dentro del mundo virtual e interactúa con programas que tienen su propia personalidad. Las dos preguntas científicas básicas son: ¿puede vivirse dentro de un mundo imaginario? y ¿puede un programa de computación tener personalidad? En ambos casos, la obvia respuesta negativa es engañosa, pues aunque la tecnología actual lo impide, ambas opciones son científicamente viables.


Cuando una abeja mira el cielo, ve un cielo muy diferente del nuestro: sus ojos perciben patrones de luz polarizada y radiaciones ultravioleta invisibles al ojo humano. Es un solo cielo, pero abejas y humanos lo “vivimos” diferente. Tanto la abeja como nosotros vivimos en un mundo construido por nuestra mente, y desde ese punto de vista, sí es teóricamente posible vivir en un mundo virtual.


La otra pregunta, ¿puede un programa de computación tener personalidad?, también tiene viabilidad científica porque nuestra propia conciencia, ese ser que percibimos dentro de nuestra cabeza y al que llamamos “yo”, es solo el resultado de interacciones electroquímicas del cerebro: en otras palabras, nuestro yo es un complejísimo programa de computación capaz de temer, amar y odiar. Si nosotros mismos somos computadoras orgánicas con personalidad, no sería justo negar la posibilidad de que algún día nuestras computadoras artificiales alcancen el mismo nivel de complejidad y hasta de conciencia. Lo que nos hace dudar por ahora es que la mente humana usa una lógica diferente de la de los actuales programas, pero inexorablemente la computación avanza: solo el tiempo lo dirá.