SCIENCE IN THE MOVIES

Waterworld / Mundo Acuático

Waterworld / Mundo acuático

Kevin Reynolds dirigió en 1995 la película estadounidense Mundo acuático, citada a menudo como uno de los grandes fiascos del cine de fines del siglo XX, pero que a la larga sí dio ganancias a sus inversionistas y tiene a su favor el tocar un tema poco tratado por el cine: la vida en una Tierra donde el calentamiento global ha sumergido casi toda la tierra firme.


Comencemos por los aciertos científicos de Mundo acuático. Es cierto que como escribió Thomas Paine en 1776, lo que da valor a las cosas es lo difícil que resulte obtenerlas. De allí que en un mundo sin tierra, unos cuantos terrones tengan un enorme valor pues es en la tierra que cultivamos nuestros alimentos. También acierta la película en la idea de que un bebé que nazca con agallas y membranas interdigitales sería un monstruo en nuestros días, pero un ser privilegiado en un mundo oceánico: ya dijo Darwin que lo bueno y lo malo es algo relativo, depende del mundo en que se viva. Igualmente es correcta la idea de que hay más tierra bajo el agua que sobre ella, de hecho es posible que los gusanos poliquetos de los lechos marinos sean más numerosos que los insectos de nuestras montañas y planicies. Geográficamente es innegable que, siendo el Monte Everest el más alto del planeta, sería lo último en ser cubierto si las aguas subieran 9 kilómetros. Por otra parte, la película se basa en una interpretación incorrecta del efecto que tiene el derretimiento del hielo polar y de las altas montañas. Ese derretimiento produce una subida de las aguas oceánicas, como ha ocurrido varias veces en la historia de la Tierra, pero debido a la forma de los continentes, pero aun con un derretimiento extremo, no es viable que quedara sumergida al grado que muestra la película. Al menos de eso no vale la pena preocuparse…