SCIENCE IN THE MOVIES

The Zero Theorem / El Teorema del Cero

The Zero Theorem / El Teorema del Cero

El Teorema del Cero tiene más de película de fantasía que de ciencia ficción, y aunque me senté en grupo a verla, solo yo la terminé.


Tal vez sea una de esas obras geniales e incomprendidas que solo en el futuro serán valoradas.


En todo caso, por ahora nos servirá para juzgar la viabilidad científica de algunas de sus escenas, como hacemos siempre en Del Tubo a la Lata. Me vienen a la mente los puestos de trabajo con pedales, las ciudades llenas de miniautos y el agujero o hueco negro oculto dentro de una computadora.


El producir electricidad haciendo girar pedales o manubrios no es nuevo. En otras épocas, el generador movido a puro músculo estaba en todas partes, desde teléfonos primitivos hasta una bicicleta que tuve en mi adolescencia y que encendía una luz con el sudor de mis piernas. Que en un futuro tengamos que pedalear para mantener encendida la computadora le sonará bien a los extremistas del ejercicio y la conservación. ¡Suerte, eso sí, con la concentración!


Los miniautos también tienen su fundamento. Los automóviles actuales son pésimos en dos sentidos: pasan más del 90 % del tiempo apagados y gastan la gran mayoría de la energía en moverse a sí mismos, porque aun los pequeños pesan 20 veces más que su conductor. Como la mayoría del tiempo llevan uno o dos ocupantes, tiene sentido hacerlos minúsculos, ¿verdad?


Lo que no nos dicen es qué hacemos cuando ocupamos llevar las compras y más de dos personas en el automóvil. Es la misma razón por la que no compramos procesadores de texto que solo tengan cursivas, negritas, copiar y pegar, aunque eso es lo que casi siempre usamos.


Finalmente, el agujero negro dentro de la computadora es una imposibilidad física. No habría manera de poner una estructura metálica a esa distancia sin que fuera absorbida por la inconcebible fuerza de gravedad del hueco negro.