SCIENCE IN THE MOVIES

Blade Runner/El Cazador implacable

Blade Runner

Blade Runner is a 1982 American film directed by Ridley Scott. In the future, the high class will travel in flying vehicles in and will live in skyscrapers, while the lower class will live at ground level among neglect and violence.


In this society, genetic engineering has created human-like bodies, called "replicants", for purposes as varied as military combat and sexual pleasure. It is inevitable to see the similarities between Blade Runner and a 1927 German film, Metropolis: the city where the poor people lived below the luxurious life of the rich in skyscrapers, the "replicant" Rachael in Blade Runner is so human and beautiful as the robot Maria in Metropolis, and the powerful desire to eliminate these humanoids also connects both films.


Like Metropolis, Blade Runner had significant successes in predicting how human society will evolve. The growing mix of cultures is beautifully embodied in the streets, where the marquee advertising Mexican shows are side by side with Chinese soup in street kitchens.


In Blade Runner, the destruction of biodiversity has led the market to provide artificial pets, as has happened already in Japan with the AIBO robot dog and the tamaguchis. Another hit of the film is when you see that the inaccessible expensive technology of today is tomorrow’s cheap device, as with the scanning electron microscope used to view the serial number on the scale of the snake. And while the voice-activated computer proves to be much slower to analyze images than the traditional computer mouse, the exorbitant amount of megapixels of the photos presented in the movie are in agreement with the current technological trend.


Despite its excellent quality, this film barely managed to generate five million dollars of net profit, but is considered by experts as one of the best American science fiction films ever, next to 2001 a Space Odyssey.




Blade Runner es una película estadounidense de 1982 dirigida por Ridley Scott. En el futuro, la clase adinerada se mueve en vehículos voladores y habita rascacielos, y la clase baja habita al nivel del suelo entre el abandono y la violencia.


En esta sociedad, la tecnología genética ha permitido crear organismos de apariencia humana, llamados copias o “replicantes”, para fines tan variados como el combate militar y el placer sexual. Es inevitable ver el parecido casi de plagio entre Blade Runner y la película alemana de 1927 Metrópolis: la ciudad donde los pobres de abajo fundamentan la vida lujosa de los ricos en los rascacielos; la “replicante” Rachael de Blade Runner que es tan humana y bella como la robot María de Metrópolis, y el deseo de los poderosos de eliminar a estos humanoides.


Al igual que Metrópolis, Blade Runner tuvo aciertos importantes en cuanto a cómo evolucionaría la sociedad humana. La creciente mezcla de culturas queda hermosamente plasmada en las calles, donde los espectáculos mexicanos anunciados en marquesina coinciden con las cocinas callejeras de sopa china.


En Blade Runner, la destrucción de la biodiversidad ha llevado al mercado a ofrecer mascotas artificiales, como ya ocurre en Japón con el perro robot AIBO y con los tamaguchis. Otro acierto de la película es que la tecnología impagable de hoy es el aparato barato del mañana, como ocurre con el microscopio electrónico de barrido usado para ver el número de serie en la escama de la serpiente. Y aunque la computadora activada por la voz prueba ser mucho más lenta para analizar imágenes que nuestro ratón actual, la cantidad exhorbitante de megapixeles que tienen las fotos de la película calzan con la tendencia tecnológica actual.


Pese a su calidad extraordinaria, esta película apenas logró generar $5 000 000 de ganancia neta, pero es considerada por los expertos como una de las mejores junto a 2001 Odisea Espacial.