SCIENCE IN THE MOVIES

Déjà Vu / Deja vu

Déjà Vu

Déjà Vu is a 2006 American film directed by Tony Scott. It presents the use of a time machine to investigate a terrorist attack on a ferry. To find the offender, Detective Doug Carlin is supported by the Snow White Project, which collects information from thousands of surveillance cameras operating in the U.S. and produces a highly detailed three-dimensional reconstruction. The information is put together about six hours after it is recorded and there is no forward or rewind available. Later the team discovers that they can also send inanimate objects and people to the past, to change the outcome. In addition, the offender is identified with software for automatic recognition of faces.


Automatic recognition of faces already exists. At home I have software that recognizes the faces of my children from the time they were infants. What is unrealistic is the wonderful recreation made by the imaginary Project Snow White. Neither cameras have such detail, nor are there so many security cameras as to take all the angles necessary for the reconstruction shown in the film. But in a primitive way, the technology does exist: the BBC has already made three-dimensional reconstructions of nature using an arc of multiple cameras. Moreover, due to the computational effort involved in such a reconstruction, it is true that you cannot forward beyond the last reconstructed moment. But once made, you can forward or rewind the reconstruction of a slice in time, as well as to zoom in and out in the scene as far as the image definition allows.


The film fails to have one foot in scientific reality when you see that they can send messages from one person to another in the past. Current Physics states that time advances at different speeds in different conditions simultaneously, but there is no reason to believe that data can travel to the past: like an arrow, times goes in one direction only.




Déjà Vu es una película estadounidense del 2006 dirigida por Tony Scott. Presenta el uso de una máquina del tiempo para investigar un atentado terrorista contra un ferry. Para buscar al culpable, el detective Doug Carlin recibe apoyo del Proyecto Blanca Nieves, el cual recopila información de los miles de cámaras de vigilancia que operan en los EEUU y la convierte en una detalladísima reconstrucción tridimensional. La información queda armada unas seis horas después de que es grabada y no se puede atrasar ni adelantar. Posteriormente se descubre que el equipo también puede enviar al pasado objetos inanimados y personas, para cambiar el desenlace. Además, se identifica al culpable con reconocimiento automático de rostros.


El reconocimiento automático de rostros ya existe, y funciona. En mi casa tengo instalado PICASA y reconoce los rostros de mis hijos desde bebés. Lo que no es realista es la reconstrucción maravillosa que hace el imaginario Proyecto Blanca Nieves. Ni las cámaras tienen ese grado de detalle, ni hay tantas cámaras de seguridad como para tomar todos los ángulos necesarios. Pero, en forma más primitiva, sí existe esa tecnología: la BBC ya ha hecho reconstrucciones tridimensionales de la naturaleza usando un arco con varias cámaras. Por otra parte, debido al esfuerzo de cómputo que implica tal reconstrucción, sí es realista la idea de que no se puede adelantar la imagen más allá del momento hasta el cual se ha reconstruido. Pero una vez hecha la reconstrucción de un periodo, se puede avanzar o retroceder, así como acercarse y alejarse.


La película deja de tener un pie en la realidad científica cuando presenta el envío de mensajes y de una persona al pasado. La física actual cree que el tiempo transcurre a diferentes velocidades en diferentes condiciones simultáneas, pero no hay datos de que pueda viajarse al pasado.