SCIENCE IN THE MOVIES

Machine / La máquina

Caradog W. James. Reino Unido, 2013.

La Máquina

Esta es una de las pocas películas cercanas a mi formación como biólogo, por lo que me da un respiro a mi necesidad frecuente de entrar en el campo de la física para Del Tubo a la Lata. Cierto que muestra fotografías animadas (en la billetera), así como computadoras y teléfonos transparentes que parecen trozos de vidrio, pero las preguntas más interesantes que plantea se refieren a los límites de la vida y de la conciencia.


Sé muy bien que la vida y la conciencia no son la misma cosa. Después de millones de meticulosas observaciones nunca hemos encontrado evidencia de que las bacterias tengan conciencia, pero no hay duda de que están vivas, tomando activamente materia y energía del entorno, haciendo uso de enzimas para sus reacciones químicas y reproduciéndose. Cuando construyamos una máquina que pueda hacer estas cosas, ¡habremos creado vida! Por el momento, sin embargo, eso está lejos de nuestra tecnología.


La conciencia es más difícil de definir. Por supuesto, cuando uno "sabe" que existe, hay conciencia, pero aun se ignora cómo funciona esta propiedad del cerebro de los mamíferos. Nada sugiere que los bonobos, chimpancés y gorilas sean diferentes de nosotros. Que yo sepa, la creencia de que otros mamíferos carecen de conciencia carece de fundamento, es sólo un viejo mito que sobrevive de tiempos cuando éramos más ignorantes y quizás, más crueles. Por lo tanto, si pudiéramos construir una computadora que, con su programación avanzadísima alcance la complejidad mental de una musaraña, sí: podríamos tener una conciencia artificial. Pero hoy sólo podemos soñar con una máquina así, una máquina capaz -ojalá- del más noble de los sentimientos, el amor verdadero.